En el mundo de los sueños (fracasos)

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Por definición histórica, hay quien podría considerarme dentro del genero de los soñadores. Yo sueño por deporte, y lo hago muy bien.

Sin embargo, y contrario a la opinión popular, no creo que los sueños me expliquen mi futuro, mi suerte. Para mi, todos los episodios oníricos que suceden por mi cabeza cuando estoy (o no) durmiendo, tienen una única interpretación, menos fantasiosa, pero mucho más lógica y aceptable: respuestas.

El cerebro, creo, funciona en distintas etapas y hay momentos en los que no se le da la gana funcionar con lógica y orden. Y tomando en cuenta la psicología de la mente humana, los distintos niveles de conciencia (conciencia misma, inconsciencia, y subconsciencia) a veces simplemente no dejan entender. Es como una esfera con tantas capas que, cuando no se hacen todas al mismo tiempo a un lado, bloquean ciertas cosas que en otras circunstancias, parecerían tan simples.

La mayoría de las personas funciona bajo estos preceptos, y es normal que, bajo las leyes de la evolución y la selección natural, nuestro cerebro haya desarrollado algún mecanismo para decirnos: ¡pendejo, mira esto! cuando no le hacemos caso a todas y cada una de sus neuronas.

Sueños, así funcionan los sueños. Explicándonos detalles minuciosos con metáforas de aquello que no queremos entender, que se llevarían de encuentro a la mejor de las historias fantasiosas, a la biblia más organizada y definida en cuanto a metaforismos se refiere.

Dicho esto, ayer tuve dos de los sueños más importantes y reveladores que he tenido en los últimos tiempos. Extrañamente, y aunque soy bueno con los sueños lúcidos , estos dos no pude controlarlos de ninguna manera.

Uno tuvo que ver con mi pasado, y con el hecho de que, aún pasados los años, jamás voy a dejar de tratar de cuidar a cierta persona que fue la que le dio la desgracia al mundo de contar con alguien como yo. Ella, a su estilo, tomó todo lo que pudo de mi personalidad y la hizo pedazos para entregarles lo que ven hoy en día. No le guardo ningún rencor, al contrario, creo que ha sido una de las personas que me entregó una de las cosas más valiosas que tengo: a mi mismo.

En dicho sueño, mi mente, a su muy característico estilo fantasioso y trovador, me ponía en medio de un campo de batalla de chocolates y tonos rosados, a proteger a una especie de reina (protagonizada por dicha persona) de no sé qué personajes extraños que querían hacerle daño. El sujeto principal, osease yo, se encontraba buscando las armas necesarias y el valor para proteger algo que le había sido arrebatado hace años. Lo que es de obviarse: no podía, y el sueño se convirtió en un loop tan repetitivo de mi incapacidad para proteger algo que ya no me pertenece, que me dio nauseas y desperté. Deprimente y revelador a más no poder.

Curiosamente; destino, Dios o la CFE se llevaron la energía electrica de la casa y no podía hacer lo que me tocaba ya despierto, por lo que decidí seguir durmiendo, y entonces vino el segundo sueño (ya, de mañana).

En este otro, avanzaba yo en busca de la persona más real e importante de mi vida en estos momentos. Su hogar se encontraba en lo alto de la montaña más alta de la ciudad y yo, enfundado en una motocicleta vieja, subía y esquivaba obstáculos para poder verla. La idea era llegar a su mundo. A pesar de lo que crean, en este episodio onírico llegaba sin problemas a su encuentro. La besaba, hacíamos el amor. Nos perdíamos por meses enteros.
De un momento a otro, ella pedía bajar a mi mundo, tan extraño, y yo accedía. Me enfundaba de nuevo en mi motocicleta vieja pero ahora con ella tomada de mi cuerpo. Y es aquí donde vino lo interesante, la respuesta. Con muchos problemas, bajábamos la primer parte de la montaña gracias a mi incompetencia en el control de la motocicleta. Con heridas, muchas, y sangre por todos lados, una piedra estorbaba el último tramo y ante mi descontrol, caímos al vacío (el cual, pareció eterno) y nuestros cuerpos murieron al instante. No pude, no lo logré, no supe controlar algo desconocido.

A decir verdad, esto no dirá nada para muchos, pero curiosamente tiene unas explicaciones bastante lógicas para mi mismo. Habla de mi incapacidad para desprenderme de algunas etapas de mi vida, habla de mi incompetencia ante lo desconocido, habla de lo que nunca logré y de lo que ahora pierdo, en fin, que esta noche mis sueños hablaron de mis fracasos.

Fracasos...fracasos...

(¿has notado que siempre pierdes lo que más quieres porque sabes, que a la larga, lo destruyes?)
No...

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