Cuando todo es incertidumbre

posted under , , , , by Solid Neos | Edit This
/*Nota*/
Post futbolero, tome sus debidas precauciones
/*Fin de la nota*/


Cuando todo es incertidumbre no hay opción para la lógica, todo se convierte en sorpresa.

Tengo un lado oscuro para la personalidad que demuestro en este espacio. Soy futbolero, futbolero a morir. Tengo la piel bien tatuada de colores azules y amarillos y algunas de mis prendas le hacen juego a mi pasión.

Este sábado inició como cualquier otro, pero con el sabor que ya esperaba. Día de clásico regiomontano, día de contrastes, día de sorpresas, (día del taco también...) .

Yo, como siempre, vería el encuentro en una televisión de 21 pulgadas. La emoción no viene determinada por tamaños de televisores.
Pero la vida siempre guarda sorpresas.

El MSN es un buen negociante

Ya preparadas las cheves, la botana, la familia y la televisión esperando el momento sucedió lo inesperado. En el nick de Victor, aparecía en letras pequeñas: "Vendo boletos para el clásico" . Yo estaba al telefono. Mi mirada volteó directamente a la pantalla de mi computadora y no dudé en hablarle. ¡Quiero uno! , le dije, y accedió.
Toda mi semana se fue en esa entrada, ahí en esos billetitos de colores iban las cenas, los camiones y los caprichos de mis siguientes dias. Qué importaba, mi primer clásico en el uni lo valdría.
Busqué desesperadamente un comopañero, pero nadie estaba decidido a pagar un boleto.
Partí solo...

El cielo era azul, el sol amarillo...

cuando llegué al estadio. La gente alborotada buscaba un boleto, una entrada a su pasión más grande. Mi destino estaba decidido, el acceso a prensa para ver a Vic y que me entregara el preciado acceso.
Platicamos un rato y busqué mi puerta, la emoción estaba a flor de piel, integrantes de la barra de los libres declaraban una barricada decididos a no dejar pasar a la caballería del equipo contrario y por su parte los policías regios descansaban del asunto del narcotrafico apoyando con la seguridad del estadio. Todo estaba listo.

Llegué a mi puerta después de darle una vuelta al estadio para admirarlo. Todo olía a un encuentro interesante. Los vendedores y los re-vendedores buscaban sus clientes, por su parte una sección de la barra rival buscaba desesperada cambiar su boleto con otra persona porqué los de seguridad no los dejaban entrar, segun, "porqué no podian estar cerca de los libres". Todo un caos.

Un valiente quizo arrebatarme mi boleto. Yo seguí de largo. Entré y el de seguridad pensó que mi ipod era algun artefacto peligroso. Lo mostré. El estadio lucía imponente, la luna en el cielo ya casi llena me auguraba un triunfo, o almenos, un buen sabor de boca.

El partido comenzó, mi bloggero que llevo dentro comenzaba a escribir este post en su mente desde que descubrió que asistiría al encuentro.
Yo, sentado al lado de un rayado que yo encontré pacifico y rodeado de gente tigre no tardé en sentirme en familia. Iba solo pero me sentía en familia.

Pasaban los minutos y el encuentro se ladeaba a nuestro lado, lo inesperado sucedió y en la primer jugada de peligro del equipo contrario anotaron un gol . El estadio no dejó de cantar, todo era una fiesta.

Tuvimos nuestra recompensa muy pronto al descubrir que el arbitro estaba de nuestro lado (y no tanto) . Dos penales marcados a nuestro favor para que el equipo remontara en dos ocasiones. El furor no cesó.

Al medio tiempo las cosas continuaban parejas, en el show de medio tiempo el estadio se embelleció y la luna llena miraba a lo lejos atonita el espectaculo. A pocos les interesó el ambiente de fuego y luces que sucedía en la cancha, todos querían a los jugadores de nuevo dentro, fútbol, fútbol, fútbol! ...

El tiempo pasó muy rapido. Los rostros de los tigres se volvieron a entristecer al tercer gol del contrario y yo veía con ilusión a el "divino" Gaitán entrenar ansioso por entrar a la cancha.

Entonces vino la mayor alegría de la noche. Un golazo que pondría a brincar a todo el estadio que vestía de colores amarillos. Entendi la belleza de estos momentos al terminar abrazando a una mujer que desconocía completamente . Ambos vestiamos el mismo color, ambos compartiamos la misma ideología por un instante.

El encuentro se acabó, el empate fue inminente y yo bajé cabizbajo. Sin embargo ya lejos lo entendí. Cuando todo es incertidumbre... las sorpresas se quedan en el corazón clavadas como espinas.



Foto | El Norte

3 Comments

Make A Comment
top